El gran malentendido consiste en que se admite que para el ser humano hembra es natural que haga de sí una mujer “femenina”: no basta ser una heterosexual, ni siquiera una madre, para realizar ese ideal; la “verdadera mujer” es un producto artificial que la civilización fabrica como en otro tiempo fabricaba castrados; sus pretendidos “instintos” de coquetería, de docilidad, le son insuflados del mismo modo que al hombre el orgullo fálico.

El segundo sexo, Simone de Beauvoir.  (via justaladyfromhell)

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